Sobre mí

Me llamo Pablo y soy filólogo de formación, aunque no de profesión, pero sí de vocación (etimológicamente, un filólogo no sería otra cosa que un amante de las palabras). Confieso que durante mi infancia y adolescencia no fui un gran aficionado a los libros, pero en algún momento de mis primeros veintes comencé a desarrollar un notable interés por ellos, especialmente a través de obras de ciencia-ficción como 1984 o Crónicas marcianas.

No tardé demasiado en experimentar también un fuerte deseo por concebir mis propias historias y, con la tontería, debo de llevar ya como dos décadas haciéndolo con mayor o menor fortuna (sobre todo menor).

El ego del escritor, que habita vigoroso en mí como en cualquier otro juntaletras, me llevó a abrir un blog para que la gente pudiera leer mis «maravillosos» relatos. Aquel espacio, llamado Cochambre Literaria, no recibía casi visitas, pero esto no me desanimó y continué golpeando las teclas de mis ordenadores como si supiera lo que estaba haciendo.

Por algún motivo que no recuerdo, comencé a publicar artículos con listas de libros y, más tarde, también empecé a compartir los trabajos que presentaba en la universidad (sí, ya en plena madurez me matriculé en el Grado en Lengua y Literatura Españolas de la UNED, que ya no se llama Filología Hispánica, no sé por qué, con lo bello y poderoso que sonaba aquello). De este modo, mi blog se fue transformando poco a poco en un cajón de sastre (y de desastre) que contenía comentarios de texto, poemas, relatos, reseñas, artículos y listas de todo tipo (de libros, de relatos, hasta listas de listas) y que, curiosamente, no dejaba de crecer y crecer en visitas, alcanzando en la actualidad unas mil doscientas mensuales, sin contar bots.

Hace un par de años, otro de mis venazos neuronales aleatorios e impredecibles me llevó a considerar que necesitaba una mejor carta de presentación para mi figura de escritor, si es que algún día lograba convertirme en ello (mi definición de escritor es: aquel individuo bendecido por los dioses que puede ganarse el sustento mediante la escritura sin tener que llevar a cabo cualquier otro tipo de trabajo asalariado). Así pues, inauguré este espacio, Verba Latentia, que posee un nombre mucho más bonito (significa palabras latentes o palabras oscuras, en latín), domino propio y un diseño más elegante. En un principio me limité a traer cosas de Cochambre Literaria para acá como un desquiciado, pero hace poco descubrí que hacer eso es un suicidio desde el punto de vista del SEO, por lo que he decidido diferenciar completamente ambos espacios, reservando este, el hermano guapo, principalmente para mis creaciones literarias de mayor calidad y, aquel… bueno, para lo demás.

Espero que disfruten de la lectura de mis poemas, relatos y microrrelatos. Si es así, sería para mí todo un honor recibir sus comentarios al respecto. Reciban todo mi agradecimiento por dejarse caer por este humilde espacio literario y trastornado.