Introducción
¿Puede la pausa convertirse en un motivo de gozo cuando la promesa del encuentro es firme? «La espera» es un poema de corte tradicional y tono luminoso que canta a la paciencia amorosa sin angustia ni desesperación. Construida con estrofas breves, rima asonante y un ritmo marcadamente musical, la pieza transforma la demora en una vivencia plena de dicha y serenidad.
Con ecos evidentes de la lírica tradicional castellana, la frescura de los cantares de amigo y la sencillez evocadora de Antonio Machado o la Generación del 27, la composición recurre a elementos de la naturaleza (la alameda, la ribera, el encinar, el mar) para enmarcar una devoción paciente. Una lectura optimista, entrañable y rítmica que celebra el amor tranquilo frente al ansia contemporánea.
La espera
Pequeña, tú ven a verme
que aquí yo te esperaré
haga viento o haya nieve
hasta verte aparecer.
Cuando quieras tú te vienes
que aquí sentado estaré.
Si llegas por la alameda
saldremos a pasear.
Iremos por la ribera
hasta la orilla del mar.
Pequeña ven cuando puedas
te espero en el encinar.
Te espero con alegría
la espera me hace feliz
esperando noche y día
no desespero por ti.
La esperanza me da dicha
si sé que vas a venir.

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